La creación de redes: o cómo me metí yo en esta.

Ponencia de Irina Pertierra Sánchez, perteneciente en la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras-Madrid en el IV Encuentro de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en Fez, Marruecos. 

Muy buenas, compañeras, y algún compañero. Voy a intentar resumir, que no se me da bien, en 10 min. lo que conozco de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, así como lo que sé y he participado de la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras en España y más concretamente en Madrid, que es dónde estudié y ahora vivo.

Lo primero, conocí la Red por casualidad. Trabajaba en el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad Complutense de Madrid y la que en ese momento era vicerrectora, resulta que era mujer, y feminista (que no es lo mismo). Yo era una becaria, y el feminismo me lo planteaba de una manera lejana, incipiente, con miedo. Ella me pidió que buscara mujeres periodistas para organizar un evento en una Escuela de Verano, y yo empecé a “googlear” nombres. Sabía que no valía cualquier mujer que saliera en medios. Mi jefa las quería concienciadas. No sé cómo, di con el encuentro de Oviedo. Y con ganas de saber, de hacer contactos, me apunté, y me puse a bombardear a las que organizaban este encuentro, para poder ir, precariamente, aunque quería que luego me lo pagara la Universidad.

Me planté allí. Antes, contacté con alguna compañera de Madrid, pero íbamos a ir de manera distinta, porque yo me quedé a dormir en un seminario, y ellas iban a casa de una amiga. Y sí, he de decir. De casualidad, y algo perdida, me vi inmersa en un programa que, como este, no te dejaba casi ni pensar. Sólo escuchar, como Momo de Michael Ende, para enterarme de alguna cosa que me pillaba de nuevas, empezando en el feminismo como estaba (que luego descubriría que se escribe en plural), e intentando entender algunas dinámicas internas que se me escapaban.

Pero yo me quedé impresionada. Todas esas mujeres, eran periodistas, y hablaban de otras mujeres, de las mujeres, de sí mismas. Se decían cosas como “tenemos distintos ritmos”, unas ponían el acento en unas cosas; otras, en otras que parecían distintas pero compatibles… Me retiré de Oviedo un poco aturdida, la verdad. Algo, en mi cabeza, sin embargo, me decía que iba por bueno camino. No me fui de allí diciendo “estas mujeres están locas”. Me fui pensando cómo podía ayudar, y comprender más este mundo de mujeres, pero sobre todo de feminismos.

Ahora, tengo que explicar qué es la Red Internacional, para contar qué ha hecho la Red Madrid, que es a la que pertenezco. Para ello, me he leído unos documentos con los resúmenes de los encuentros, conozco a las personas que se sientan a mi lado por el dossier, y he evaluado mi propia experiencia. Total, tengo un lio mental impresionante. Por una parte, no quiero pecar de atrevida, si me pongo a resumir lo que he leído y no he vivido, sentada a una mesa en la que creo que están las principales impulsoras de esto, y teniendo que preparar un texto a priori sin saber lo que van a decir, que tendré que leer por no perderme, y porque si improviso me paso de tiempo. Por otra, no quiero “hablar de mi libro”, como decía un autor antipático español, es decir, sólo de mi vida.

Así que, voy a hacer una mezcla. Resulta que la Red Internacional con Visión de Género recoge el testigo de debates que otras periodistas, algunas que se encuentran aquí y otras que si digo el nombre seguro que conocéis (aunque sólo sea porque compañeras han hablado de ellas), sacaron a la palestra. Parece que fue allá por el 2004, si se leen unos documentos. Pero yo creo que viene de más atrás, de otras Redes que crearon Redes, y creo que lo sé porque una compañera me contó algo de una anécdota sobre una tal Lydia Cacho, y una respuesta a nivel internacional, y también porque he buscado información y he visto que alguna integrante forma parte de otras redes que llevan trabajando más tiempo. Genealogías dispersas.

Total, que en el 2004, en marzo, se llevó la idea de crearse, por América Latina, una Red Internacional. Bajo de nivel a lo estatal, y leo que en septiembre de 2005 hay un encuentro en Madrid, donde se decide crear la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras española, que llevará ideas a un encuentro que se celebró en México en 2007 y en el que se da el nombre este de Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.

Leo todo esto para llegar a mi historia, porque resulta que todo este trabajo que me acabo de leer y he resumido tan mal, es lo que estaba detrás de Oviedo. Es decir, cuando yo llegué puede que hubiera mujeres que se conocían de hace más 10 años. Yo tengo 27. Me parece mucho tiempo. Y empiezo a entender mejor Oviedo. Porque yo llevo conociendo a algunas amigas 5 años, y tengo algunas disputas con ellas, que a veces me parecen irresolubles.

Sigo. Resulta que hay debates internos que no me había plantead. Pero lo que está muy claro es que estas mujeres, vengan de donde vengan, saben, reconocen y tienen muy trabajado los niveles de desigualdad en que estamos inmersas. Puede haber debates más dolorosos y que requieren de una respuesta más rápida, como el feminicido/femicidio/violencia de género, o la trata de mujeres con fines de explotación sexual. También el asesinato y hostigamiento que sufren algunas compañeras en algunas partes del mundo. Impresionada me encuentro, sobre esto, yo que creía que la Igualdad estaba conseguida… como podía estudiar lo que quisiera y vengo de Occidente… (adentrándome más en  esto después, resulta que ya lo han nombrado, y lo sufrimos algunas jóvenes, a las que nos tapa el “falso velo de la igualdad” al no sentir la opresión de una manera más que sutil). Están los debates sobre derechos sexuales y reproductivos. La lucha para que la situación de las periodistas sea digna, muy unida a lo anterior de la persecución de periodistas que luchan por la igualdad (la real, de lo cotidiano, no la de las grandes declaraciones). Está, además, un debate que parece sencillo pero es muy complicado: el uso de un lenguaje no sexista y cómo hacer que los media lo implementen, además del tratamiento de la mujer en estos.

Todo eso está presente. En Oviedo, en los documentos, en los debates en tribuna y en las conversaciones por los pasillos. Mezclado con las vivencias de cada una. De la construcción personal y el devenir feminista, que al menos a mi me ha resultado complicado. Por ejemplo, en movimientos sociales, muy progresistas, se sigue viendo más la paja en el ojo ajeno, que en el propia. Se sigue diciendo que la lucha de las mujeres no es prioritaria. Se toca de refilón. Y las mujeres, las feministas, tienen que soportar presiones, colocadas en posiciones difíciles. El uso del lenguaje no sexista, por ejemplo, no es tan fácil de introducir en las Asambleas de un movimiento tan progresista y revolucionario como el 15-M, porque hay compañeros y compañeras que no lo ven necesario. Aún así, las feministas han conseguido que se diga en el principio de todas las Asambleas que se use el lenguaje inclusivo, y tenemos un gesto propio para no tener que chillar continuamente “y todas… y las compañeras…” que es este.

La presión de no hacer cosas que sean muy “feministas” también se sufre en un país como España. Es decir, la lucha sigue. Aunque a veces por geografía parece que estamos muy lejos unas de otras, si nos ponemos a compartir nuestra genealogía de opresión, y discusiones cercanas, estamos más cerca de lo que parece.

Es por esto que creo en la Red. Primero, porque las mujeres siempre hemos sido tejedoras, y el enfrentamiento que se nos achaca, que hace que alguna amiga y amigo cuando me declaro feminista me cuente lo mal que le va con su jefa (como si las mujeres tuviéramos que ser maravillosas, educadas, no enfadarnos, perfectas… ¿os suena a algún mito patriarcal?), ese enfrentamiento, digo, lo que busca es más intentar que no nos hagamos fuertes, y no cuestionemos el androcentrismo.

Segundo, sigo en la Red por supervivencia. Una compañera me dijo que el feminismo te da las herramientas para vivir con dignidad. Estoy de acuerdo. Te da muchas explicaciones a cosas que te pasan. Pero también te convierte en una “criticona”, en una guerrera. Cuando te pones las gafas moradas, es muy difícil quitártelas. A mí me pasa. Y, muchas veces, tu entorno no te entiende. No han hecho ese camino, ni quieren. Llamarte feminista, es complejo. Para que te aprueben cursos y cosas, por ejemplo, en las Universidades (no sé si os pasa) tienes que usar otros términos que no sean tan “agresivos” para la cultura patriarcal dominante. Esto (la patrística que está en todas las esferas vitales), en muchas ocasiones, te agota. Y necesitas una Red, para darte cuenta que no estás sola, para no estrellarte, si no tienes esta, en el suelo del machismo. Que puede llevar a asesinarte, de manera directa, o a quemarte de tal manera que dejes de hablar, de poner el dedo en la llaga, lo cual no deja de ser una manera de matar a la “mujer concienciada”,  eufemismo en muchas ocasiones, de feminista.

Lo que yo he conocido, gracias a la Red Internacional, a la Red Estatal y a la Red Madrid, son compañeras. Algunas, amigas. Otras, no. Con unas, estoy de acuerdo en los debates y enfoques. Con otras, no del todo. Es lo que tiene la pluralidad. Pero sí que me ha servido para ver otros enfoques, para cuestionarme cómo veo yo las cosas… y para sentirme muy acompañada cuando quiero mostrar mi indignación, para crear eventos, para seguir teniendo perspectiva de género, para ser feminista. Me ha permitido coger aire, darme cuenta de que lo que pido es justo y necesario para construir un mundo mejor, que actualmente no existe.

Por eso, seguiré trabajando en esto. A veces, con ganas de matar yo misma a algunas de las mujeres que componemos este proyecto. Esto es una broma. Lo que quiero decir es que seguiré construyendo Red. No sé si desde Madrid, desde Colombia, desde México, Marruecos, Cataluña, Túnez, Segovia (hay dos, donde nací yo en España, y otra por América Latina). Tampoco sé si hablando, dinamizando, en nuevas tecnologías o qué. Si con acciones directas o no. Si traeré a más gente, o no conseguiré transmitir lo que para mi supone esto… Si esto me valdrá para comer…

¡Ah! Se me olvidaba. Las compañeras que formamos parte de la Red Madrid nos hemos revitalizado, aunque somos pocas vamos creciendo, y no tenemos recursos materiales, pero sí ganas.  Es rico ver de dónde venimos cada una, puesto que todas trabajamos también a distintos ritmos, y en distintos proyectos, siempre cargadas de feminismo(s) y con la mirada en construir la IGUALDAD, con mayúsculas y real. Estamos presentes en Facebook y Twitter, aunque como decía Audre Lorde “las herramientas del amo jamás desmontarán la casa del amo”. Hemos participado en la campaña “Muévete x la Igualdad”, y algunas de nuestras participantes impulsan otras campañas desde sus organizaciones, siempre creando Red. Nos hemos quejado ante el Instituto de la mujer español con el servicio habilitado para ello, y enviando cartas al director,  ante alguna manifestación que ya nos tenía hartas, sobre todo del machismo de algunos contertulios que sí están bien pagados. Hemos enviado cartas de presión para que se retiren los anuncios de contacto de algunos medios que todavía usan esa manera de financiación, cosa que queremos seguir denunciando. Y realizamos unas Jornadas en la Universidad Complutense de Madrid, en marzo, bajo el título “Las mujeres como sujeto y objeto de la noticia”.

Tenemos proyectos que esperamos poner en marcha, unidas a otras Redes y Asociaciones que tienen mucha fuerza, y algunas que están incipientes. Sobre anuncios de contacto, sobre trata, sobre violencia machista, sobre cosificación de nuestros cuerpos, sobre lenguaje sexista, sobre derechos reproductivos, sobre sexualidad…

Sobre todo, sobre cómo colaborar entre todas para mostrar que nuestro trabajo, el de las periodistas que cuestionamos los medios de comunicación desde una perspectiva de género y feminista, el de las comunicadoras que luchamos para que el falso etiquetado como “problema femenino” no se encorsete y sea bien visible. Por ello, seguiré tejiendo y enlazando. Con todas. En la calle, en nuestros puestos de trabajo y en nuestras vidas. Sabiendo que no estamos solas en la lucha, que nos une más de lo que nos separa.

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