Archivo de la categoría: Comunicación y género

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Hemos puesto una queja ante al Instituto de la Mujer por la emisión, el pasado 23 de noviembre de 2012 del reportaje El sexo de los dinosauros porque banaliza la violencia hacia las mujeres, justifica la violencia machista y presenta a los maltratadores y asesinos como víctimas de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Para que reciba el mayor número de quejas posible y actúe,  firma la carta a través de change.org

Este documental:

  • Presenta a las mujeres como objetos sexuales al servicio de los hombres.
  •  Presenta la violencia hacia las mujeres sólo en el ámbito de la pareja y como una consecuencia del divorcio, que perjudica más a los hombres que a las mujeres porque se deprimen más y llegan a suicidarse.
  • Asegura que hablar de violencia género (de los hombres hacia las mujeres) es “simplificar el problema, es cerrar los ojos al más etrenduoso fracaso de la estructura social de pareja. Las mujeres, aunque mucho menos violentas, no son menos agresivas. Hombres y mujeres deben entender el vínculo sexual de otra manera. Nadie es propiedad de nadie. Que nos abandonen, no significa que el mundo se acabe o perder la autoestima. La violencia es intolerable; los hijos pagan siempre”, dice literalemente.
  •  Se pregunta cómo dos personas “que se han casado libremente pueden terminar deseando tanto daño al otro como para acabar con su vida e incluso con la de sus propios hijos”, insistiendo en la falsedad de que la violencia de género es tanto de hombres hacia mujeres como viceversa.
  • Justifica la violencia hacia las mujeres e incluso el asesinato de mujeres por la “baja estima” que el asesino siente en el momento de matarlas, subrayando el ‘alto’ número de hombres que tras matar a su mujer o exmujer se suicida después, poniendo así a los asesinos prácticamente a la la misma altura que las mujeres a las que han asesinado.
  • Presenta a los maltratadores condenados (en la imagen están entre rejas) como víctimas de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Con el argumento de que apenas ven a sus hijos y alegando que “muchas mujeres envenenan a sus maridos y no se suicidan después”, presentan a hombres que asesinan y/o pegan a sus mujeres (y muchos también a sus hijos e hijas) como los damnificados de un sistema que está en su contra.

Además: El reportaje traslada el mensaje de que el ‘matrimonio tradicional’ es la base de la sociedad y achaca la ruptura de las parejas a la aparición del divorcio y la visibilidad de las parejas homosexuales, presentadas como uno de los males que llevan al  declive de la sociedad. Lo hace manipulando el mensaje con el montaje de las imágenes y equiparando las multitudinarias manifestaciones del Día del Orgullo Gay con manifestaciones a favor de la ‘familia’, de escasísimo seguimiento de personas. De este modo, intenta que reinvindicación de cada lado parezca aclamada por un número similar de personas, algo totalmente falso pues el seguimiento de una y otra no merece ni comparación. Las manifestaciones por la familia son inexistentes al lado de las del Día del Orgullo.

Por todo ello:

  • Todos los mensajes que traslada El sexo de los dinosaurios son falsos. Las estadísticas que utiliza están manipuladas y no se puede permitir que ni el cadena pública ni en ninguna otra se emitan reportajes así, que malintecionadamente defienden a los maltratadores de mujeres mientras que ridiculiza a las mujeres maltratadas.
  •  Los contenidos de este largomentraje vulneran La Ley Integral contra la Violencia de Género, manipulan y banalizan todos los mecanismos de protección y asistencia a las mujeres maltratadas al presentar a sus maltratadores condenados como víctimas de este sistema.
  • Vulneran la Ley de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres en varios artículos, especialmente el 36 y el 37 que mandatan a la cadena pública RTVE a no trasladar imágenes estereotipadas y a transmitir el prinicipio de igualdad de género en sus contenidos.
  • Vulneran el artículo 10 de la Constitución Española porque no respeta los derechos inviolables de la persona y viola varias leyes.
  •  Vulneran el artículo 14 de la Constitución Española que reconce que la ciudadanía española es igual ante la Ley, pues muestra a los maltratadores por encima de la Ley.

NO digas que te da igual.  Denuncia el reportaje El sexo de los dinosaurios en change.org ¡Gracias!

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Periodismo inclusivo, periodismo comprometido

Hace unos días, secundé la iniciativa de escribir al Defensor del Lector del diario El País para criticar el tratamiento que este periódico había dado a una noticia sobre violencia machista por los mismos motivos que esta Red de Periodistas escribió una carta al director del periódico La Verdad.

Conocí la iniciativa a través de la Coordinadora Epañola para el Lobby Europeo de Mujeres (CELEM) y vi en distintas redes sociales que muchas entidades y particulares enviamos la carta modelo propuesta por CELEM. Decía lo siguiente:

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El gigoló español

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Hay en este país sesudos analistas que se encargan de reflexionar sobre las razones profundas que motivan los grandes acontecimientos en el orden político, social y económico. A ellos compete indagar en las motivaciones intelectuales de las decisiones importantes, los recortes de servicios públicos esenciales y de derechos de la ciudadanía adoptadas por el Gobierno español. Lejos de ser uno de esos expertos, me dejo llevar por los análisis más callejeros, los que no se elaboran en la atmósfera grave y pensativa del gabinete de estudios, sino los que se urden en el ámbito plural y apasionado de la peluquería, que gracias a no parecer inteligentes, es muy probable que resulten sensatos. ¿Y de qué se habla en la peluquería? ¿De sexo y meditación? ¿moda de primavera? ¿alisado japonés?… De algo muy sencillo: el presidente español se ha dejado llevar por la intuición de que al pueblo llano hay que facilitarle emociones que le hagan el mismo efecto que el alcohol sin perjudicarle necesariamente al hígado. Arropado por el efluvio fénico y santoral de un retrato de Juan Carlos I de Borbón, el presidente -casado con Elvira Fernández, mujer con fama de ser celosa de su intimidad, aficionada a los paseos, los viajes y la lectura– ha recuperado la vieja habilidad de gobernantes populistas al estilo Hugo Chávez, de excitar al pueblo llano con populistas colocones patrióticos, para cuyo objetivo servirá muy bien el control de  RTVE, y conseguirá producir en la muchachada española ese paroxismo que se obtiene con facilidad de la oratoria cuando sale demasiado caro destilarlo de la uva. A mi peluquero le parece que el presidente vive por las prisas del reloj. Por eso se pone cachondo de notoriedad y toma decisiones húmedas y voluptuosas. Es como si necesitase el tumulto casi obsceno del pueblo llano para sentirse aplaudido y deseado; como si al viciarse en la lascivia del poder hubiese descubierto que su destino histórico no es un retrato al óleo en el Congreso de los Diputados, sino una foto encaramada como un gigoló maduro en lo alto de un tonel.

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¿Qué os ha parecido? Quizá me he pasado un poco con la humedad, los instintos, la lascivia…? ¿O no? ¿Pensáis que es correcto hablar en estos términos de una persona por el hecho de no compartir sus decisiones? ¿de un presidente del gobierno?… ¿y si esa persona es una mujer?  ¿una presidenta? El columnista del periódico La Razón, José Luis Alvite, debe de pensar que sí. Debe de pensar que cuando no coincides, cuando no te gusta la decisión que toma una mujer, no es necesario razonar el porqué piensa de otra manera, ni consultar gente experta para argumentar el discurso. Para dejar claro que no está de acuerdo con una mujer, sobra con referirse a ella como una conejita de Playboy.

El texto que acabáis de leer criticando los recortes del Gobierno español y tildando a Mariano Rajoy de gigoló no es mío. Yo sólo he reproducido las palabras del artículo La conejita de Buenos Aires, publicado por Alvite el día 17 de abril de 2012 en La Razón. Eso sí, me he tomado algunas licencias, que he subrayado para que se identifiquen con facilidad. He tratado de adaptarlo a la realidad española y he cambiado a Cristina Fernández por Mariano Rajoy, a Argentina por España, Eva Perón por el rey Juan Carlos y, como veréis, poco más (la negrita de las frases del úlitmo párrafo tambien son mías). Mi intención con este “análisis” es criticar el artículo de Alvite y, por supuesto, invitar a la reflexión sobre el sexismo en los medios, en la política, en la vida. Si tenéis estómago, podéis leer a continuación la versión original pinchando aquí. Es un perfecto manual de cómo no se deben hacer las cosas.

Teresa García Espejo
Periodista, integrante de la RIMPYC-Red Madrid
@teresaKagnon


Cuando Sara Carbonero acabó con el buen periodismo

La semana pasada muchos muros de Facebook  se hacían eco de la noticia sobre la entrevista publicada por la revista Vanitiy Fair a la periodista Rosa María Calaf, con el llamativo titular: “Sara Carbonero hace un flaco favor al periodismo”. Como  muchísimas otras personas seguí leyendo la noticia, para comprobar que la entrevista iba  por derroteros muchos más amplios y que Calaf analizaba la lamentable situación del periodismo actual, definiéndolo como ” absolutamente mercenario, sectario, al servicio de unos intereses económicos que serán todo lo legales que queramos, pero que son muy poco legítimos”.  Suscribo sus palabras al 100%. Pero lo que me alarmó de sus declaraciones fue la ejemplificación en una sola persona de un hecho tan grave y complejo, como es la penosa situación de nuestros medios de comunicación, en un persona que resulta ser mujer, joven y extremadamente guapa. Paradójicamente Carbonero se convierte en la diana en lugar de aquéllos que dirigen los medios de comunicación, en masculino porque son hombres, y que se lucran sin tapujos a base de perpetuar una imagen estereotipada de las mujeres. ¿Cuál es la moraleja que queda en el subconsciente colectivo? No las certeras declaraciones de Calaf sobre los medios, sino que Sara Carbonero “frivoliza la imagen de la mujer y contribuye a que la apariencia sea más importante que el contenido». No soy seguidora de Sara Carbonero, fundamentalmente porque automáticamente cambio de canal cuando comienzan las noticias de deportes, o la información “rosa” sobre fútbol  dedicada a estirar hasta lo insufrible los comentarios intrascendentes y muchas veces soeces de entrenadores y jugadores, pero que supuestamente es información “seria” porque se incluye en los telediarios. Solo tengo una certeza sobre Carbonero, y es que no debería ser el sujeto del titular de esta noticia sino el objeto, porque son los magnates de esos medios los culpables de promover una imagen frívola de las mujeres. Según el Informe Mundial sobre la Condición de la Mujer en los Medios de Comunicación  de 2011, el  46 % de las noticias alimentan los estereotipos de género, y no por culpa de una, dos o tres mil Sara Carbonero. Los medios de comunicación masivos constituyen un instrumento legitimador del sistema patriarcal. Carbonero se está forrando gracias a la imagen que los hombres que dirigen los medios promueven de las mujeres, pero no nos equivoquemos pensando que ella es la culpable, porque nos desviaríamos del auténtico foco del problema y con ello, erraríamos en la búsqueda de soluciones.

Esther de la Rosa
@estherdelarosa
Periodista, integrante de la RIMPYC-Red Madrid

La Red de Periodistas y Comunicadoras de Madrid celebra la mesa redonda ‘La comunicación plural e incluyente es posible’

Que los medios de comunicación generalistas publiquen las noticias de actualidad con perspectiva de género e incluir su agenda mediática temas tradicionalmente ausentes por ser considerados “de mujeres”, son los objetivos fundamentales que tienen en común las agencias informativas AmecoPress, L’Independent y la mejicana CIMAC, presentadas en la mesa redonda La comunicación plural e incluyente es posible, celebrada por la Red Internacional de Mujeres Periodistas y Comunicadoras (RIMPYC)-Red Madrid. Junto a estos proyectos feministas, se han presentado también las revistas digitales Pikara Magazine y la sueca Feministik Perspectiv.

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“Las agencias de comunicación de género funcionan igual que las demás, es decir, elaboran informaciones que envían a los medios de comunicación”, explicó la directora de AmecoPress, Cristina Pérez Fraga. Se diferencian de las agencias generalistas en el tratamiento de la información y en su compromiso con la igualdad, plasmado también en su relación con instituciones y organismos de igualdad, que también reciben sus boletines informativos. Fabiola Llanos, de la agencia catalana L’Independent, destacó la importancia de cubrir noticias de temas que afectan a las mujeres y declaró que “cuando la discriminación positiva haya cumplido el objetivo de que los medios generalistas incluyan también estos temas, es decir, se haya logrado la igualdad efectiva, ya no será necesaria la relevancia que hoy les dan las agencias de comunicación de género”.

Por su parte, Jenny Rönngren, una de las fundadoras de la revista digital sueca Feministik Perspectiv, señaló a través de un vídeo grabado para esta mesa redonda que, a pesar del elevado número de licenciadas en periodismo en Suecia, en los medios de comunicación de este país solo un 30% de  la plantilla son mujeres y los equipos de dirección están copados por hombres. A su juicio, las estructuras de contenidos son muy conservadoras en los medios suecos y explicó que Feministik Perspectiv es una revista diaria que incluye las mismas secciones, con entrevistas, crónicas y reportajes pero desde una óptica feminista. Rönngren añadió que la sección de deportes es la que más éxito tiene en su revista, al igual que ocurre en l’Independent, donde según Fabiola Llanos, las noticias de deportes son las más leídas. Otro de los casos prácticos de que una información plural e incluyente es posible mostrados en esta mesa redonda ha sido la revista Píkara Magazine, un proyecto afincado en el País Vasco que ahora cumple un año y medio de vida. Una de sus creadoras, June Fernández, apuntó que, en su caso, tratan a menudo temas “bastante tabú” y a modo de ejemplo agregó que la noticia más leída de su revista aborda el tema de la eyaculación femenina. Su objetivo es “dar voz a las feministas en toda su diversidad, incluyendo temas transgresores, de teoría queer y transfeminismo”, aseveró.

Las representantes de estos medios de comunicación coincidieron en resaltar el valor de la agencia mexica CIMAC, pionera en dar un enfoque feminista a la profesión periodística y en generar trabajo en red con distintos grupos de mujeres periodistas de todo el mundo. Todas alabaron su labor por la inclusión de las mujeres indígenas en la agenda mediática, la defensa de la igualdad, la lucha contra la violencia de género y el apoyo a las periodistas en situación de peligro.

Entre el público asistente, rostros conocidos como el de la periodista Carmen Sarmiento y del feminismo como María Pazos, presidenta de la Plataforma por los Permisos de Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción, pero también mujeres periodistas de gabinetes de prensa y de distintos medios españoles que tomaron la palabra para consultar, sobre todo, las formas de financiación de los proyectos de comunicación con perspectiva de género. También contaron las dificultades que encuentran en su trabajo diario para luchar por la igualdad y por acabar con los estereotipos de género en las redacciones.

Sexismo y lenguaje: Palabras que crean realidades

Las personas existimos en las palabras, es a través de ellas que nos representamos y nos representan. Lamentablemente, vivimos en una sociedad patriarcal que lleva siglos encargándose de que exista una desigualdad entre hombres y mujeres, donde unos gozan de privilegios y otras son discriminadas. Por ello, no sorprende que existan más adjetivos para descalificar y humillar a mujeres que a hombres. Esto sucede también en otros idiomas, pero hay lenguas donde es más notorio que en otros.

En el caso del castellano, existe una entidad que se encarga de regular la creación y el uso de las palabras, son quienes aprueban, modifican y validan el uso del idioma. Hace unos cuantos años hubo un caso llamativo cuando se hizo un análisis del diccionario y se cuestionó la tercera acepción que le había dado la RAE a la palabra gozar: “conocer carnalmente a una mujer”. Cuando una escucha eso, se plantea, ¿quién ha escrito esa definición? ¿Hombres o mujeres? ¿Heterosexuales u homosexuales?… Se sabe que por siglos, le fue negado a las mujeres el derecho a ser parte de esa entidad.

Si eso sucede con un verbo, ¿qué pasa con los cargos profesionales o laborales? La situación ha sido la misma. Según la RAE los hombres representan el todo, pueden ser el ser humano, o pueden representar a un pueblo, cuando en lugar de decir “la gente de Afganistán” o “el pueblo afgano” se opta por decir los afganos, o cuando a nivel profesional se dice abogado o arquitecto a pesar de que sea una mujer quien ejerza el cargo. De hecho, la RAE ha aceptado el femenino en algunos cargos, pero se niega a respetar sus reglas, así nos encontramos que en el ejemplo de la definición arquitecto/a dice “Laura es arquitecto”. Parece como si les costara aceptar la feminización del trabajo, como si ese puesto no le pudiera corresponder a una mujer.

Mucha gente que está acostumbrada al uso del masculino genérico se pregunta por qué ese empeño en cambiar el lenguaje. Yo les recomiendo hacer un experimento muy sencillo. Vayan a un colegio, de preferencia en los primeros años, y digan que “el niño que acabe antes los ejercicios puede irse a jugar”. Descubriréis que hay algunas niñas que tienen la duda de si ese mensaje ha ido para ellas, quizá haya alguna osada que lo pregunte solo para tenerlo claro, pero otras muchas estarán con la duda. Esa duda es la que se instala en el cuerpo de las mujeres cuando se permite el masculino genérico porque no queda claro si cuentan con las mujeres o no.

No nombrar afecta gravemente a las mujeres, porque las invisibiliza, les niega el derecho a decir lo que son, lo que hacen, lo que quieren, les niega la posibilidad de que sus acciones sean reconocidas en la sociedad. Pero no solo eso, sino que con esa invisibilidad se les manda un mensaje peligroso, de que no hagan nada, que no se esfuercen porque en la historia no ha habido mujeres que lo hayan hecho. Lo cual es rotundamente falso.

Algunas personas cuando toman consciencia de la importancia del nombrar creen que con poner la “a” el problema está solucionado. Sin embargo, eliminar el lenguaje sexista es más que eso. Otro error común es pensar que el lenguaje no sexista duplica las palabras, cuando decir ‘madres’ y ‘padres’ no es duplicar, es nombrar exactamente a quienes participan de la acción. Decir padres en general cuando también hay madres presentes, es mutilar la realidad, es no decir la verdad.

Afortunadamente en los últimos años se han ido elaborando decálogos y manuales que dan herramientas para empezar a incorporar esa perspectiva de género en el lenguaje, el último fue publicado el pasado diciembre de 2011 por CGT con el nombre el Manual de lenguaje integrador no sexista; justo tres meses después de que se publicara el manual de ‘Género y medios de comunicación. Herramientas para visibilizar las aportaciones de las mujeres’, por el Institut Català de les Dones (ICD), el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC) y el Colegio de Periodistas de Catalunya.

En estos manuales y decálogos se pueden encontrar herramientas para nombrar adecuadamente (utilizar los neutros, los genéricos colectivos, los abstractos en lugar del masculino genérico);  recomendaciones para evitar la homogenización de las mujeres o para reducir la utilización de nombres de pila cuando se refieren a mujeres con poder (Francia se acaba de convertir en un buen ejemplo al  suprimir la palabra mademoiselle de los documentos administrativos), hasta romper con los roles de género ( por ejemplo mostrando a mujeres activas y a hombres haciendo labores de cuidados que también ayudan al sostenimiento de la sociedad).

También se ha creado un software para detectar lenguaje sexista llamado La lupa violeta. Asimismo existen  decálogos especializados en la violencia de género, porque es un tema sensible que ha pasado de ser considerado en los medios como crimen pasional a violencia de género –aunque la RAE sigue sin reconocer el término-, aunque a veces la forma de presentar las noticias no se realiza de forma rigurosa debido a que existe una mirada androcentrismo que dificulta culpabilizar al agresor machista.

Por otro lado, han surgiendo otras fórmulas, sobre todo en comunicaciones informales, como el uso de la arroba que pone en evidencia el interés por encontrar otras formas para que hombres y mujeres existan en las palabras. Incluso, hay quienes ponen un ‘x’ en lugar de una ‘a’ o de una ‘o’ como forma de reconocer en las palabras la diversidad sexual. Todos los mecanismos son válidos para mostrar que el lenguaje dominante no nos representa.

El lenguaje y los medios de comunicación

Se suele decir que los medios de comunicación son un reflejo de la sociedad. Lo que nos llevaría  a pensar que si la sociedad es machista y patriarcal, los medios también lo son.  Según un estudio del Instituto de la Mujer en 2000, solo el 30% de las personas que aparecían en las noticias eran mujeres, cifra que disminuía terriblemente en las llamadas secciones duras. Pero esto, no solo pasa en España, pasa en todo el mundo. En el Monitoreo Global de Medios 2010, realizado en 130 países, revelaba que solamente 24% de las personas que aparecen, dan su opinión o sobre las cuales se lee en las noticias, son mujeres. Pese a ser mínimo el espacio, la  forma en la que se las represente suele ser cuestionable. Son representadas como mujeres dependientas (la hija de, la mujer de, como pasó con la presidenta Cristina Fernández, a quien por mucho tiempo se la llamó como ‘la mujer de Kirchner’ o directamente como ‘la Kirchner’), o estereotipadas (ama de casa, mujer sumisa a la que rescatar o la femme fatal). En esa mínima representación de las mujeres no hay ni rastro de todas las activistas, luchadoras, creadoras de grandes cambios en la sociedad, la política y/o la economía.

En los medios apenas se ve a activistas mujeres que estén luchando por obtener derechos, a científicas con sus descubrimientos, a economistas que proponen una economía más justa, que hacen hincapié en la economía de los cuidados, a químicas, a arquitectas que proponen otras formas de construir más amables con el medio ambiente y con espacios más igualitarios, que se alejan de la construcción del estudio para el marido o que dificultan el labor de la  cuidadora construyendo demasiadas paredes en casa. Tampoco se dice nada de las supervivientes de unos conflictos que ellas no originaron, de lo que hacen para sobrevivir en un país en guerra, de cómo se las ingenian para mantener a una familia en etapa de hambruna, de cómo se juegan las vida por mejorar las cosas en su sociedad, como es el caso de periodistas y activistas de derechos humanos.

La sociedad desconoce el trabajo que están realizando las mujeres en el mundo. Cuando las niñas ven la televisión o escuchan la radio, no escucharán nada sobre estas mujeres, nadie les dirá que ellas también pueden ser agentes activas de cambio. Si una arquitecta y un arquitecto ganan un premio, los titulares mencionan a dos arquitectos. Lo mismo pasa cuando se habla de una reunión de presidentes, donde la presidenta Angela Merkel pasa a formar parte del masculino.

Recuerdo una vez llegar a casa, poner el telediario y oír al presentador decir: “Si ha llegado a casa y su mujer no está, es porque han empezado las rebajas”. ¿Por qué el presentador da por supuesto que solo lo están mirando hombres? ¿y que todos son heterosexuales casados? ¿Por qué cree que solo las mujeres van de rebajas?

Este ejemplo pone de manifiesto la importancia de ponerse las gafas violetas, de mirar al mundo de otra forma, un mundo donde hay hombres y mujeres que tienen que ser nombrados, de la importancia de tomar consciencia de que en nuestra sociedad existe discriminación y privilegios que deben ser aniquilados. Las gafas violetas son una gran aliada para las personas que ejercen el periodismo, deberían de aprender a usarla desde la universidad o desde que ponen el primer pie en una sala de redacción. De esta forma verían que los derechos de las mujeres son derechos humanos y como tal tienen que defenderlos. Con esto nos aseguraríamos de tener unos mejores medios de comunicación. Pero si queremos tener una mejor sociedad, quizá todas las personas deberían de llevar las gafas violetas, solo así podríamos alcanzar la sociedad igualitaria que tanto deseamos.

Jeanette Mauricio Becerra, Lic. Periodismo, experta en temas de género e igualdad
Red Internacional de Mujeres Periodistas y Comunicadoras (RIMPYC-Red Madrid)

Adaptación del artículo publicado en la revista alandar nº 286 – marzo 2012

Las políticas en los medios

Las realizadoras Sonia Santoro y Matilde Michianie indagan en el corto documental‘Política en los medios’ en la cobertura que realizan los medios de comunicación de las mujeres políticas.

Mujeres con poder político como Cristina Fernández, Dilma Rouseff o Angela Merkel son descalificadas en los medios. Las tachan de soberbias, ásperas, fofas. No les reconocen autonomía en el ejercicio del liderazgo. Banalizan sus actitudes tratando cuestiones de vestimenta o maquillaje. Como fuentes de consulta las encasillan en temas determinados.

¿Qué importancia tiene el lifting, el botox, la cirugía plástica?, pregunta la historiadora Dora Barrancos. ‘Todavía hay una tendencia a tratar a las mujeres politizadas y muy expresadas en la vida pública casi como celebritis’, responde. ‘La figura del doble comando es una figura de descalificación de género clarísima. Implica que una mujer sola no puede’, asegura la periodista de Canal 7 Sandra Russo.La conductora de radio Continental María 0’Donell disiente: ‘Es un poco frívolo y superficial a veces el tipo de discusión que desde el poder se da respecto de la misoginia o el machismo en los medios’.

La noticia completa en Artemisa Noticias