Archivo de la etiqueta: Sexismo

Necesitamos tu firma

Hemos puesto una queja ante al Instituto de la Mujer por la emisión, el pasado 23 de noviembre de 2012 del reportaje El sexo de los dinosauros porque banaliza la violencia hacia las mujeres, justifica la violencia machista y presenta a los maltratadores y asesinos como víctimas de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Para que reciba el mayor número de quejas posible y actúe,  firma la carta a través de change.org

Este documental:

  • Presenta a las mujeres como objetos sexuales al servicio de los hombres.
  •  Presenta la violencia hacia las mujeres sólo en el ámbito de la pareja y como una consecuencia del divorcio, que perjudica más a los hombres que a las mujeres porque se deprimen más y llegan a suicidarse.
  • Asegura que hablar de violencia género (de los hombres hacia las mujeres) es “simplificar el problema, es cerrar los ojos al más etrenduoso fracaso de la estructura social de pareja. Las mujeres, aunque mucho menos violentas, no son menos agresivas. Hombres y mujeres deben entender el vínculo sexual de otra manera. Nadie es propiedad de nadie. Que nos abandonen, no significa que el mundo se acabe o perder la autoestima. La violencia es intolerable; los hijos pagan siempre”, dice literalemente.
  •  Se pregunta cómo dos personas “que se han casado libremente pueden terminar deseando tanto daño al otro como para acabar con su vida e incluso con la de sus propios hijos”, insistiendo en la falsedad de que la violencia de género es tanto de hombres hacia mujeres como viceversa.
  • Justifica la violencia hacia las mujeres e incluso el asesinato de mujeres por la “baja estima” que el asesino siente en el momento de matarlas, subrayando el ‘alto’ número de hombres que tras matar a su mujer o exmujer se suicida después, poniendo así a los asesinos prácticamente a la la misma altura que las mujeres a las que han asesinado.
  • Presenta a los maltratadores condenados (en la imagen están entre rejas) como víctimas de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Con el argumento de que apenas ven a sus hijos y alegando que “muchas mujeres envenenan a sus maridos y no se suicidan después”, presentan a hombres que asesinan y/o pegan a sus mujeres (y muchos también a sus hijos e hijas) como los damnificados de un sistema que está en su contra.

Además: El reportaje traslada el mensaje de que el ‘matrimonio tradicional’ es la base de la sociedad y achaca la ruptura de las parejas a la aparición del divorcio y la visibilidad de las parejas homosexuales, presentadas como uno de los males que llevan al  declive de la sociedad. Lo hace manipulando el mensaje con el montaje de las imágenes y equiparando las multitudinarias manifestaciones del Día del Orgullo Gay con manifestaciones a favor de la ‘familia’, de escasísimo seguimiento de personas. De este modo, intenta que reinvindicación de cada lado parezca aclamada por un número similar de personas, algo totalmente falso pues el seguimiento de una y otra no merece ni comparación. Las manifestaciones por la familia son inexistentes al lado de las del Día del Orgullo.

Por todo ello:

  • Todos los mensajes que traslada El sexo de los dinosaurios son falsos. Las estadísticas que utiliza están manipuladas y no se puede permitir que ni el cadena pública ni en ninguna otra se emitan reportajes así, que malintecionadamente defienden a los maltratadores de mujeres mientras que ridiculiza a las mujeres maltratadas.
  •  Los contenidos de este largomentraje vulneran La Ley Integral contra la Violencia de Género, manipulan y banalizan todos los mecanismos de protección y asistencia a las mujeres maltratadas al presentar a sus maltratadores condenados como víctimas de este sistema.
  • Vulneran la Ley de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres en varios artículos, especialmente el 36 y el 37 que mandatan a la cadena pública RTVE a no trasladar imágenes estereotipadas y a transmitir el prinicipio de igualdad de género en sus contenidos.
  • Vulneran el artículo 10 de la Constitución Española porque no respeta los derechos inviolables de la persona y viola varias leyes.
  •  Vulneran el artículo 14 de la Constitución Española que reconce que la ciudadanía española es igual ante la Ley, pues muestra a los maltratadores por encima de la Ley.

NO digas que te da igual.  Denuncia el reportaje El sexo de los dinosaurios en change.org ¡Gracias!

El sexo de la ultraderecha

En el Estado español hemos retrocedido en igualdad a épocas oscuras y casposas en apenas un año. Las diferencias entre mujeres y hombres se han agudizado endureciendo los estereotipos de género que ampara el patriarcado. Estos roles atribuyen a las mujeres las funciones reproductivas y a los hombres las productivas. Es decir, ellas han nacido para ser madres y atender las labores del hogar y los cuidados mientras los padres traen el dinero a casa y tienen el poder, de ahí que sean los encargados de proteger a la familia (tradicional), toman las decisiones y, por tanto, son libres. Esta distinción androcentrista de roles, en la que el hombre es el centro y la medida de todas las cosas, no está basada en el sexo, en los genitales con los que nacen hombres y mujeres, sino que se trata de una diferenciación de género que ha sido construida o inventada por los seres humanos. Por eso, cuando una mujer actúa según el estereotipo de género femenino y cuando un hombre actúa conforme al estereotipo de género masculino, ambos están teniendo un comportamiento machista.

El machismo mata

Y el machismo mata, como las trágicas estadísticas constatan: 877 mujeres han sido asesinadas desde 1999, año en que empezaron a recogerse estos datos. Las cifras ocultan un gran número de mujeres que siguen vivas pero aterrorizadas. Mientras leen estas líneas, hay una mujer que está sufriendo algún tipo de agresión por el mero hecho de ser mujer, porque la sociedad le ha atribuido un papel de sumisión, mientras que su agresor no siente que está ejerciendo violencia alguna sobre ella sino que le parece algo “normal” porque su rol social le proporciona argumentos que justifican el maltrato. Él no entiende que se está propasando porque sus límites son mucho más pequeños que los de ella y no cree haberlos cruzado. Así se lo hace ver la sociedad patriarcal en la que vivimos y en la que los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad al mostrar al hombre como el protagonista de la película y a las mujeres como personajes secundarios, esos que no cuentan salvo para servir de apoyo a la (androcéntrica) historia.

El machismo mata y no sólo se da en las relaciones de pareja. Se produce en la calle, en el autobús, en Internet, en las relaciones de trabajo y en la imagen que los medios de comunicación ofrecen de hombres y mujeres al contar las noticias, en los programas de entretenimiento para personas adultas y para menores, así como en muchos reportajes y series de televisión. No podemos permitir que los medios de comunicación sostengan los estereotipos machistas. No podemos permitir que las noticias oculten la violencia de género bajo la cara de un crimen pasional, como ocurrió con el asesinato de una menor en El Salobral, porque quien tortura, malogra, viola, abofetea, veja, insulta y/o mata a una mujer, no la ama por mucho que después se suicide.

Tratamiento en los medios de comunicación

Tenemos que luchar contra la imperiosa tendencia de la mayoría de los medios de comunicación, incluida la radio-televisión pública, a trasladar un modelo social basado en una idea de una familia tradicional que provoca muertes y que no se corresponde con la realidad y que, desde una perspectiva profesional, es un acto de manipulación perverso. Debemos rechazar el tratamiento de noticias de cualquier sección que refuerce la idea patriarcal de masculinidad y feminidad porque el periodismo debe ser veraz y no tergiversar la realidad, y porque va en contra de toda ética periodística. Esta falsa realidad, además, produce violencia machista porque da poder a quienes “llevan los pantalones” de agredir a sus parejas, y esto ocurre tanto entre heterosexuales como en homosexuales, puesto que la violencia de género no tiene nada que ver con los órganos sexuales de las personas sino con el rol masculino o femenino que cada miembro de la pareja asume.

El programa “El sexo de los dinosaurios” emitido en La 2 de TVE el sábado 23 de noviembre es un lamentable ejemplo de cómo no se debe ejercer el periodismo y, lo que es peor, es una terrible muestra de cómo fomentar la desigualdad entre hombres y mujeres que lleva a justificar la violencia de género y a presentar a asesinos y maltratadores que están en la cárcel como víctimas, obviando que el machismo mata. Tenemos que combatir esta corriente ultraderechista que además vulnera el derecho a la información y quiere acallar a periodistas en el ejercicio de su libertad de expresión, como revelan las denuncias de varios profesionales de RTVE a quienes están imponiendo una línea editorial contraria a los principios del Estatuto de Información y al Manual de Estilo de la cadena pública.

“El silencio te hace cómplice” es una máxima de la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Somos periodistas, ¿nos vamos a callar?

Teresa García Espejo.

Responsable del Área de Igualdad del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM).

 

Carta al director del periódico La Verdad

Consideramos que el artículo publicado el 20 de abril bajo el titular “Se enfrenta a 19 años de cárcel por agredir a su hijastra y abusar de ella, lesionar a su mujer y exhibicionismo” vulnera el respeto a las víctimas y carece del rigor informativo exigible a este tipo de noticias. El artículo describe con todo lujo de detalles vejaciones y agresiones que nada aportan a la información más que un morbo innecesario. Revictimiza a las víctimas: no sólo tienen que enfrentarse a un próximo juicio, también a la exposición pública de detalles que informativamente no son de interés. Sigue leyendo

El gigoló español

Imagen

Hay en este país sesudos analistas que se encargan de reflexionar sobre las razones profundas que motivan los grandes acontecimientos en el orden político, social y económico. A ellos compete indagar en las motivaciones intelectuales de las decisiones importantes, los recortes de servicios públicos esenciales y de derechos de la ciudadanía adoptadas por el Gobierno español. Lejos de ser uno de esos expertos, me dejo llevar por los análisis más callejeros, los que no se elaboran en la atmósfera grave y pensativa del gabinete de estudios, sino los que se urden en el ámbito plural y apasionado de la peluquería, que gracias a no parecer inteligentes, es muy probable que resulten sensatos. ¿Y de qué se habla en la peluquería? ¿De sexo y meditación? ¿moda de primavera? ¿alisado japonés?… De algo muy sencillo: el presidente español se ha dejado llevar por la intuición de que al pueblo llano hay que facilitarle emociones que le hagan el mismo efecto que el alcohol sin perjudicarle necesariamente al hígado. Arropado por el efluvio fénico y santoral de un retrato de Juan Carlos I de Borbón, el presidente -casado con Elvira Fernández, mujer con fama de ser celosa de su intimidad, aficionada a los paseos, los viajes y la lectura– ha recuperado la vieja habilidad de gobernantes populistas al estilo Hugo Chávez, de excitar al pueblo llano con populistas colocones patrióticos, para cuyo objetivo servirá muy bien el control de  RTVE, y conseguirá producir en la muchachada española ese paroxismo que se obtiene con facilidad de la oratoria cuando sale demasiado caro destilarlo de la uva. A mi peluquero le parece que el presidente vive por las prisas del reloj. Por eso se pone cachondo de notoriedad y toma decisiones húmedas y voluptuosas. Es como si necesitase el tumulto casi obsceno del pueblo llano para sentirse aplaudido y deseado; como si al viciarse en la lascivia del poder hubiese descubierto que su destino histórico no es un retrato al óleo en el Congreso de los Diputados, sino una foto encaramada como un gigoló maduro en lo alto de un tonel.

————————————————————————————————————–

¿Qué os ha parecido? Quizá me he pasado un poco con la humedad, los instintos, la lascivia…? ¿O no? ¿Pensáis que es correcto hablar en estos términos de una persona por el hecho de no compartir sus decisiones? ¿de un presidente del gobierno?… ¿y si esa persona es una mujer?  ¿una presidenta? El columnista del periódico La Razón, José Luis Alvite, debe de pensar que sí. Debe de pensar que cuando no coincides, cuando no te gusta la decisión que toma una mujer, no es necesario razonar el porqué piensa de otra manera, ni consultar gente experta para argumentar el discurso. Para dejar claro que no está de acuerdo con una mujer, sobra con referirse a ella como una conejita de Playboy.

El texto que acabáis de leer criticando los recortes del Gobierno español y tildando a Mariano Rajoy de gigoló no es mío. Yo sólo he reproducido las palabras del artículo La conejita de Buenos Aires, publicado por Alvite el día 17 de abril de 2012 en La Razón. Eso sí, me he tomado algunas licencias, que he subrayado para que se identifiquen con facilidad. He tratado de adaptarlo a la realidad española y he cambiado a Cristina Fernández por Mariano Rajoy, a Argentina por España, Eva Perón por el rey Juan Carlos y, como veréis, poco más (la negrita de las frases del úlitmo párrafo tambien son mías). Mi intención con este “análisis” es criticar el artículo de Alvite y, por supuesto, invitar a la reflexión sobre el sexismo en los medios, en la política, en la vida. Si tenéis estómago, podéis leer a continuación la versión original pinchando aquí. Es un perfecto manual de cómo no se deben hacer las cosas.

Teresa García Espejo
Periodista, integrante de la RIMPYC-Red Madrid
@teresaKagnon


Sexismo y lenguaje: Palabras que crean realidades

Las personas existimos en las palabras, es a través de ellas que nos representamos y nos representan. Lamentablemente, vivimos en una sociedad patriarcal que lleva siglos encargándose de que exista una desigualdad entre hombres y mujeres, donde unos gozan de privilegios y otras son discriminadas. Por ello, no sorprende que existan más adjetivos para descalificar y humillar a mujeres que a hombres. Esto sucede también en otros idiomas, pero hay lenguas donde es más notorio que en otros.

En el caso del castellano, existe una entidad que se encarga de regular la creación y el uso de las palabras, son quienes aprueban, modifican y validan el uso del idioma. Hace unos cuantos años hubo un caso llamativo cuando se hizo un análisis del diccionario y se cuestionó la tercera acepción que le había dado la RAE a la palabra gozar: “conocer carnalmente a una mujer”. Cuando una escucha eso, se plantea, ¿quién ha escrito esa definición? ¿Hombres o mujeres? ¿Heterosexuales u homosexuales?… Se sabe que por siglos, le fue negado a las mujeres el derecho a ser parte de esa entidad.

Si eso sucede con un verbo, ¿qué pasa con los cargos profesionales o laborales? La situación ha sido la misma. Según la RAE los hombres representan el todo, pueden ser el ser humano, o pueden representar a un pueblo, cuando en lugar de decir “la gente de Afganistán” o “el pueblo afgano” se opta por decir los afganos, o cuando a nivel profesional se dice abogado o arquitecto a pesar de que sea una mujer quien ejerza el cargo. De hecho, la RAE ha aceptado el femenino en algunos cargos, pero se niega a respetar sus reglas, así nos encontramos que en el ejemplo de la definición arquitecto/a dice “Laura es arquitecto”. Parece como si les costara aceptar la feminización del trabajo, como si ese puesto no le pudiera corresponder a una mujer.

Mucha gente que está acostumbrada al uso del masculino genérico se pregunta por qué ese empeño en cambiar el lenguaje. Yo les recomiendo hacer un experimento muy sencillo. Vayan a un colegio, de preferencia en los primeros años, y digan que “el niño que acabe antes los ejercicios puede irse a jugar”. Descubriréis que hay algunas niñas que tienen la duda de si ese mensaje ha ido para ellas, quizá haya alguna osada que lo pregunte solo para tenerlo claro, pero otras muchas estarán con la duda. Esa duda es la que se instala en el cuerpo de las mujeres cuando se permite el masculino genérico porque no queda claro si cuentan con las mujeres o no.

No nombrar afecta gravemente a las mujeres, porque las invisibiliza, les niega el derecho a decir lo que son, lo que hacen, lo que quieren, les niega la posibilidad de que sus acciones sean reconocidas en la sociedad. Pero no solo eso, sino que con esa invisibilidad se les manda un mensaje peligroso, de que no hagan nada, que no se esfuercen porque en la historia no ha habido mujeres que lo hayan hecho. Lo cual es rotundamente falso.

Algunas personas cuando toman consciencia de la importancia del nombrar creen que con poner la “a” el problema está solucionado. Sin embargo, eliminar el lenguaje sexista es más que eso. Otro error común es pensar que el lenguaje no sexista duplica las palabras, cuando decir ‘madres’ y ‘padres’ no es duplicar, es nombrar exactamente a quienes participan de la acción. Decir padres en general cuando también hay madres presentes, es mutilar la realidad, es no decir la verdad.

Afortunadamente en los últimos años se han ido elaborando decálogos y manuales que dan herramientas para empezar a incorporar esa perspectiva de género en el lenguaje, el último fue publicado el pasado diciembre de 2011 por CGT con el nombre el Manual de lenguaje integrador no sexista; justo tres meses después de que se publicara el manual de ‘Género y medios de comunicación. Herramientas para visibilizar las aportaciones de las mujeres’, por el Institut Català de les Dones (ICD), el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC) y el Colegio de Periodistas de Catalunya.

En estos manuales y decálogos se pueden encontrar herramientas para nombrar adecuadamente (utilizar los neutros, los genéricos colectivos, los abstractos en lugar del masculino genérico);  recomendaciones para evitar la homogenización de las mujeres o para reducir la utilización de nombres de pila cuando se refieren a mujeres con poder (Francia se acaba de convertir en un buen ejemplo al  suprimir la palabra mademoiselle de los documentos administrativos), hasta romper con los roles de género ( por ejemplo mostrando a mujeres activas y a hombres haciendo labores de cuidados que también ayudan al sostenimiento de la sociedad).

También se ha creado un software para detectar lenguaje sexista llamado La lupa violeta. Asimismo existen  decálogos especializados en la violencia de género, porque es un tema sensible que ha pasado de ser considerado en los medios como crimen pasional a violencia de género –aunque la RAE sigue sin reconocer el término-, aunque a veces la forma de presentar las noticias no se realiza de forma rigurosa debido a que existe una mirada androcentrismo que dificulta culpabilizar al agresor machista.

Por otro lado, han surgiendo otras fórmulas, sobre todo en comunicaciones informales, como el uso de la arroba que pone en evidencia el interés por encontrar otras formas para que hombres y mujeres existan en las palabras. Incluso, hay quienes ponen un ‘x’ en lugar de una ‘a’ o de una ‘o’ como forma de reconocer en las palabras la diversidad sexual. Todos los mecanismos son válidos para mostrar que el lenguaje dominante no nos representa.

El lenguaje y los medios de comunicación

Se suele decir que los medios de comunicación son un reflejo de la sociedad. Lo que nos llevaría  a pensar que si la sociedad es machista y patriarcal, los medios también lo son.  Según un estudio del Instituto de la Mujer en 2000, solo el 30% de las personas que aparecían en las noticias eran mujeres, cifra que disminuía terriblemente en las llamadas secciones duras. Pero esto, no solo pasa en España, pasa en todo el mundo. En el Monitoreo Global de Medios 2010, realizado en 130 países, revelaba que solamente 24% de las personas que aparecen, dan su opinión o sobre las cuales se lee en las noticias, son mujeres. Pese a ser mínimo el espacio, la  forma en la que se las represente suele ser cuestionable. Son representadas como mujeres dependientas (la hija de, la mujer de, como pasó con la presidenta Cristina Fernández, a quien por mucho tiempo se la llamó como ‘la mujer de Kirchner’ o directamente como ‘la Kirchner’), o estereotipadas (ama de casa, mujer sumisa a la que rescatar o la femme fatal). En esa mínima representación de las mujeres no hay ni rastro de todas las activistas, luchadoras, creadoras de grandes cambios en la sociedad, la política y/o la economía.

En los medios apenas se ve a activistas mujeres que estén luchando por obtener derechos, a científicas con sus descubrimientos, a economistas que proponen una economía más justa, que hacen hincapié en la economía de los cuidados, a químicas, a arquitectas que proponen otras formas de construir más amables con el medio ambiente y con espacios más igualitarios, que se alejan de la construcción del estudio para el marido o que dificultan el labor de la  cuidadora construyendo demasiadas paredes en casa. Tampoco se dice nada de las supervivientes de unos conflictos que ellas no originaron, de lo que hacen para sobrevivir en un país en guerra, de cómo se las ingenian para mantener a una familia en etapa de hambruna, de cómo se juegan las vida por mejorar las cosas en su sociedad, como es el caso de periodistas y activistas de derechos humanos.

La sociedad desconoce el trabajo que están realizando las mujeres en el mundo. Cuando las niñas ven la televisión o escuchan la radio, no escucharán nada sobre estas mujeres, nadie les dirá que ellas también pueden ser agentes activas de cambio. Si una arquitecta y un arquitecto ganan un premio, los titulares mencionan a dos arquitectos. Lo mismo pasa cuando se habla de una reunión de presidentes, donde la presidenta Angela Merkel pasa a formar parte del masculino.

Recuerdo una vez llegar a casa, poner el telediario y oír al presentador decir: “Si ha llegado a casa y su mujer no está, es porque han empezado las rebajas”. ¿Por qué el presentador da por supuesto que solo lo están mirando hombres? ¿y que todos son heterosexuales casados? ¿Por qué cree que solo las mujeres van de rebajas?

Este ejemplo pone de manifiesto la importancia de ponerse las gafas violetas, de mirar al mundo de otra forma, un mundo donde hay hombres y mujeres que tienen que ser nombrados, de la importancia de tomar consciencia de que en nuestra sociedad existe discriminación y privilegios que deben ser aniquilados. Las gafas violetas son una gran aliada para las personas que ejercen el periodismo, deberían de aprender a usarla desde la universidad o desde que ponen el primer pie en una sala de redacción. De esta forma verían que los derechos de las mujeres son derechos humanos y como tal tienen que defenderlos. Con esto nos aseguraríamos de tener unos mejores medios de comunicación. Pero si queremos tener una mejor sociedad, quizá todas las personas deberían de llevar las gafas violetas, solo así podríamos alcanzar la sociedad igualitaria que tanto deseamos.

Jeanette Mauricio Becerra, Lic. Periodismo, experta en temas de género e igualdad
Red Internacional de Mujeres Periodistas y Comunicadoras (RIMPYC-Red Madrid)

Adaptación del artículo publicado en la revista alandar nº 286 – marzo 2012

DSK: sexo, poder y violencia de género

Este titular tan acertado corresponde a un estupendo artículo publicado en EL PAIS, sobre el machismo en la política llevado a su máxima expresión: la violencia de género.  Leedlo al completo, no tiene desperdicio.

El País: 20 de mayo de 2011. Dominique Strauss-Kahn es inocente. Y lo es, porque en un Estado de derecho lo avala la presunción de inocencia. Este principio basilar del derecho penal exige un proceso con todas las debidas garantías antes de poder afirmar que DSK es un delincuente, pues esto es, a fin de cuentas, lo que se está dirimiendo.

Más allá de la falta de certezas, lo que es comprensible es que el desplome súbito de un icono como DSK, que en su sola persona reunía todos los rasgos estadísticamente representativos del poder (a la vez político, económico, global ¡y masculino!) haya sacudido al mundo entero. Y es por ello entendible que el mundo entero esté calibrando qué consecuencias pueda tener sobre el futuro del FMI, la crisis financiera, el euro o las elecciones presidenciales y el Partido Socialista en Francia.

Sorprende, sin embargo, (o tal vez no) que la gran ausente, hasta el momento, sea la reflexión acerca de qué implicaciones pueda tener el asunto no solo para la vida de la mujer presuntamente abusada (de la que solo alguna fuente en Estados Unidos ha informado de que no ha podido regresar ni a su casa ni al trabajo, teme perder el empleo y quedarse sin fuente de subsistencia en su condición de madre y viuda), sino para la mitad de la población mundial, que conforma el sexo femenino y sobre quien estadísticamente recae este tipo de violencia. Y sorprende porque hay buenas razones para pensar que el asunto DSK debiera abordarse más bien como el fenómeno DSK, realzando lo que de sistémico tiene, y permitiéndonos atar cabos. Porque haberlos, haylos.

Sigue leyendo

Quiero ser mamá

revista

No, no. La imagen que ilustra este comentario no creáis que pertenece a una revista de los años 50. Este artículo de sugerente título “Jugamos a que… Yo soy mamá” , salió publicado en febrero del año 2009 en la revista Ser Padres, así que por esas fechas ya estaba más que aprobada la Ley de Igualdad que, entre otras cuestiones,  insta a los medios de comunicación a  ofrecer una imagen de las mujeres sin estereotipos y acorde con la realidad actual y su papel en la sociedad ¿Y cuál es este papel según la revista Ser Padres? Bueno, pues si una imagen vale más que mil palabras y nos quedamos con la de esta familia perfecta en miniatura, es como para echarse a temblar, ¿no os parece? Me viene a la cabeza esas películas de los años 5o norteamericanas, con las voluntariosas madres y mejores esposas haciendo montañas de tortitas mientras el marido se prepara para ir a trabajar. O también me viene a la cabeza la imagen menos galmourosa de Gracita Morales preguntando “¿Qué quiere el señoriiito?” . Claro que yo pensé que esas imágenes estaban ya pasadas de moda. Pero no es sólo la foto lo que te pone los pelos como escarpias. Si leemos el artículo, vemos que trata de la importancia del juego simbólico, es decir,  de una etapa fundamental para el desarrollo de la inteligencia de los y las niñas que comienza a los 2 años,  en la que imaginan y representan papeles… ¿y qué papeles nos presenta esta revista en esa etapa tan, como dice, fundamental para su desarrollo y proyección futura?  ¿qué papeles les ofrecemos a niñas y a niños para imaginar? ¿qué corsé seguimos eligiendo para cada uno de ellos? La revista Ser Padres nos lo aclara alegremente:  los niños se imaginan como “astronautas, superhéroes”, y ellas…  primero “bailarinas”, y luego… Madres. Lo que más me ha gustado es el comentario que acompaña la foto: “Los niños reproducen la realidad y la transforman según sus gustos y necesidades. Así liberan las tensiones que han ido acumulando a lo largo del día”. Pues mira qué bien. Ésta es la imagen  de la realidad que en pleno año 2009 seguimos construyendo y transmitiendo a nuestros hijos e hijas, en la que las mujeres ocupan  un rol exclusivo como cuidadoras y guardianas de “lo privado”, mientras ellos leen el periódico y se ocupan de las cosas importantes de la vida. Y además lo hacemos con toda naturalidad y ofreciendo esa estampa de perfección y de mundo ideal. Y encima te dicen que juegan así  no sólo  porque reproducen la realidad, sino porque la “transforman”. Y claro, lo que no te dice la revista Ser Padres es que la madre a la que imita esta niña también trabaja, y que vuelve agotada a casa, y hastiada, y que probablemente de vez en cuando se tome algún ansiolítico para dormir… Qué pena que con este artículo no transformemos esa realidad para la niña que viene detrás. Al menos también juega a ser bailarina, así que  y papá y mamá se sentirán muy orgullosos cuando vean a su hijita con su tutú rosa como una auténtica princesita de cuento.

esther